01 Julio 2019

Acuerdos alcanzados por los gobiernos en 1989 y 2016 impiden tratar a la ONU la soberanía de Malvinas

Jorge   Argüello, político y diplomático argentino, presidente de la Fundación Embajada Abierta y Secretario de Representación Oficial para la Cuestión Malvinas de la Provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, dialogó con Punto Uno luego de asistir al Comité de Descolonización de las Naciones Unidas.

Por Felipe Argüello


- ¿Cuál es la incidencia del caso de Chagos en el debate de la Cuestión Malvinas?

La Opinión Consultiva de la Corte Internacional de Justicia respecto al archipiélago de Chagos es un precedente de suma importancia para la Argentina respecto a la Cuestión Malvinas por dos motivos esenciales. El primero se centra en el punto de vista argumentativo dado que la Corte ha recogido gran cantidad de los elementos jurídicos que la Argentina ha esgrimido, y continua haciéndolo, para sostener su posición respecto a la soberanía sobra las Islas Malvinas, a saber: es la Asamblea General de las Naciones Unidas, y no la potencia colonial, quien indica cuales son los medios para poner fin a una situación colonial; el principio de libre determinación de los pueblos no es aplicable de forma univoca a todas las cuestiones de descolonización y en ciertos casos la Asamblea General no lo ha aplicado en determinados territorios por considerar que en ellos no existía un “pueblo”, en el sentido jurídico del termino, sujeto a dicho principio; las resoluciones de la Asamblea General en materia de descolonización continente verdaderas obligaciones internacionales. En segundo lugar la importancia radica en que la Republica de Mauricio se ha transformado en un claro ejemplo a seguir por todos aquellos países como el nuestro que se encuentran como parte de una disputa en donde la contraparte adopta una posición recalcitrante rechazando cualquier medio pacifico de solución de controversias y se ha dado un paso favorable para aquellos Estados que confían en la justeza de su posición y apelan a las herramientas que el derecho internacional ofrece a efectos de solucionar sus disputas internacionales.

 

¿El llamado acuerdo Foradori-Duncan es un paso adelante, o un paso atrás?

Sin lugar a dudas es un retroceso en la posición argentina en la búsqueda de una solución a la disputa de soberanía por las Islas Malvinas. Se trata de un acuerdo internacional en donde la Argentina se compromete a cumplir cada una de las exigencias británicas dejando congelado ad infinitum la cuestión de la soberanía, con la creencia de que este tipo de accionar va a llevar en un futuro incierto a que el Reino Unido decida sentarse a negociar el aspecto central de la disputa. Una estrategia que ya hemos visto en la década del ’90 que no ha  generado avance ni ha repercutido en un beneficio sustancial para la Argentina. De esta manera se han retrocedido en todos los aspectos en los que se había logrado un avance para presionar al Reino Unido a sentarse a la mesa de negociación como ser la reanudación de los mecanismos de cooperación pesquera sin que los actos unilaterales británicos que habían generado su suspensión por el ex Presidente Néstor Kirchner hayan cesado; o el otorgamiento de la tan ansiada segunda ruta aérea para los habitantes de las Islas impidiendo la participación de nuestra aerolínea de bandera y “contentándonos” con una simple escala mensual en la ciudad de Córdoba. A su vez, este acuerdo adolece de lo mismo que todos los acuerdos respecto a Malvinas desde la vuelta a la democracia: se han llevado a cabo a espaldas del pueblo argentino sin que sus representantes ni los representantes de las provincias pudieran debatir sobre el mismo tal  como lo indica la Constitución Nacional.

 

En la semana participaste del Comité de Descolonización de las Naciones Unidas por la cuestión Malvinas ¿Cómo funciona ese espacio de debate?

El “Comité de los 24”, como así se lo conoce, es el órgano de la Asamblea General encargado de monitorear los mecanismos para poner fin a las situaciones coloniales. Respecto a la Cuestión Malvinas este Comité ha indicado año tras año que la forma para poner fin a la situación colonial imperante en las islas es por medio de la negociación entre la Argentina y el Reino Unido para solucionar la disputa de soberanía tomando en cuenta los intereses de los isleños. Cabe recordar que desde 1989 este Comité es el único ámbito de las Naciones Unidas en donde trata la Cuestión Malvinas. En la actualidad la Argentina concurre al Comité con una comitiva compuesta por legisladores de la oposición y del oficialismo, así como los representantes de la provincia a la cual pertenecen jurisdiccionalmente las Malvinas, Tierra del Fuego. A su vez, la Argentina presenta dos peticionantes a efectos de fortalecer los argumentos y posición argentina, los cuales van rotando cada cierto tiempo otorgando esta rotación mayor legitimidad a la posición argentina y a esta figura tan importante. Por otro lado, el Reino Unido, así como EE.UU., no participan del Comité desde la década del `80 y solo concurren 2 peticionantes en representación del pretendido e ilegitimo gobierno isleño a efectos de defender y justificar su ilegal ocupación en territorio argentino. Luego hacen uso de la palabra distintos países del mundo a efectos de aprobar o desechar el proyecto de resolución presentado por uno de los miembros del Comité en relación a la temática en cuestión. En el caso de Malvinas, la presentación de la resolución la realiza Chile e históricamente ha sido aprobada por unanimidad y recibiendo el apoyo de la casi totalidad de los miembros del Comité y de las organizaciones regionales de las cuales forman parte cada uno de los Estados presentes como ser, CELAC, MERCOSUR, etc. En la normalidad de los casos, es decir en 16 de los 17 territorios a descolonizar esa resolución luego es tratada por la 4ta Comisión que luego la eleva para su tratamiento al pleno de la Asamblea General de las Naciones Unidas que aprueba o no una resolución sobre esa Cuestión que el Comité de los 24 y la 4ta Comisión recomendaron. Solo en un caso este camino no se sigue y se queda en la 4ta Comisión: Cuestión Malvinas.

 

- ¿Cual es la razón por la cual la Cuestión Malvinas no es tratada por la Asamblea General de la ONU desde 1988?

Desde el año 1989 el Comité de Descolonización es el único órgano en donde la Cuestión Malvinas es tratada por la Argentina en el marco de las Naciones Unidas producto al “Acuerdo de Caballeros” alcanzado por el gobierno del ex presidente Menem con los británicos en 1989 para no tratar este tema en el seno del principal órgano de las Naciones Unidas, si bien se encuentra en la agenda de la Asamblea General, es el único de los 17 casos de colonialismo que hoy no llega a ser tratado por el principal órgano democrático de las Naciones Unidas. El resto de las cuestiones obtienen año tras año resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas de conformidad a las recomendaciones del Comité de los 24 reforzando de esta manera su posición ante la comunidad internacional. Este tipo de acuerdos, cuya existencia respecto a Malvinas fue confirmada expresa y públicamente por el propio Foreign Office en el 2011, contienen compromisos políticos o morales garantizados por la buena fe y el honor de las partes, pero no son jurídicamente vinculantes. Si bien es cierto que el Comité de los 24 tuvo un rol fundamental en el pasado en materia de descolonización, no es menos cierto que este rol se vio potenciado por el propio accionar de la Asamblea General que adoptaba las resoluciones propuestas por él, algo que, como dijimos, sucede en 16 de las 17 cuestiones bajo el proceso de descolonización. Si la Asamblea General no adoptase las resoluciones propuestas por el Comité, el mismo tendría poco más que un valor meramente simbólico.

 

- ¿La Ley Malvinas constituye una de las pocas novedades en el abordaje de la Cuestión Malvinas. Por qué es importante lograr su sanción?

Porque la Ley Malvinas es la primera acción desde el final del conflicto armado que tiene por objeto establecer las bases para una verdadera política de Estado respecto a la Cuestión Malvinas.  La política de Estado exige un trabajo serio y consensuado sobre estrategias y objetivos a corto y mediano plazo. Una política de Estado exige que todas esas cuestiones de importancia crucial sean debatidas y consensuadas. El lugar natural, y constitucional, para la implementación de tal política de Estado es el Congreso Nacional. La participación del Congreso fue ignorada en los 90 y otra vez, desde 2016, en favor de la anomalía de acuerdos entre gobiernos que, además de resultar perjudiciales para Argentina, crearon una gran incertidumbre jurídica. Con la presentación del proyecto de Ley Malvinas, la provincia de Tierra del Fuego ha dado un gran paso, aunque sólo el primero, de un proceso legislativo y político que le permitirá al país romper las inercias en que nos dejó el conflicto de 1982. La Ley Malvinas asegurará que en cualquier acuerdo internacional respecto a la Cuestión Malvinas haya la participación política debida y la visibilidad pública que demanda ese tipo de discusiones, la misma que tuvo a nivel internacional en 1965 la resolución de la ONU que instó a las dos partes a negociar la disputa de soberanía, sin posibilidad de autodeterminación para los isleños. Nada puede dar mayor fortaleza a la posición argentina en su reivindicación de soberanía sobre las islas del Atlántico Sur que la confianza de los ciudadanos en que la Cuestión Malvinas se ha convertido, por fin, en una política de Estado consensuada a través de sus propios representantes, lejos de los caprichos o intereses de un solo gobierno.